sábado, enero 07, 2012

Pabellones



I
 El pabellón de la música

Las tañedoras de laúd partieron,
las lilas que en los vasos
de jade habían puesto,
se inclinan hacia el grupo
de los laúdes negros
y parece que aun siguen oyendo…

II
El pabellón de los perfumes
Si yo abriese este pomo
do hay un perfume excelso,
 te desagradaría
con su aromar violento,
pues cuando te acaricie,
¡oh mi pomo de ensueños!
No espires lo que guardas
en tu amoroso seno.

III
El pabellón de la poesía
En su balcón
hay una grácil rama de duraznero en flor.

IV
El pabellón de la seda
Puesto que ya el invierno
heló las cataratas,
y les robó sus hojas
a los canelos de ámbar;
puesto que no veremos
antes de noches largas,
ni alondras ni peonías
ni mariposas vagas,
te invito al Pabellón
de la seda. Allí el agua
fulge, de los arroyos
que cruzan entre matas
vencidas por las flores,
cubiertas de aves raras.
Porque oigas gorjear
las alondras bordadas,
cantaré el Nacimiento
de Primavera. Apaga
tus ojos, y en seguida,
por la serena playa
del Tchiang-Jang onduloso,
estarás acostada,
en la tercera luna
de una noche de plata.
Si acaso te durmieras
con el cantar del agua,
te daría yo entonces,
con emoción tan cauta,
besos tan vaporosos
en tu mejilla blanca,
que sólo sentirías
un palpitar de alas
como de mariposa,
sobre la tez de nácar.

V
El pabellón de la tristeza
Noche y día,
las más bellas mujeres del Imperio
danzaban a porfía,
y las más dulces voces
las salas impregnaron de ambrosía.
Cuando ya la embriaguez deja caídos
a todos, me levanto.
No bebo más. En tinta de oro mojo
mi sedeño pincel y escribo un canto
a la Melancolía
que la cisterna de mi ser exhala,
y trazo caracteres
que  se asemejan a los cuerpos rojos
tendidos sobre el mármol de la sala.


Chang-Wu-Kien

Traducción: Guillermo Valencia.
Guillermo Valencia. Obras poéticas completas. Catay. Temas árabes. Ed. Aguilar. 2ª. Ed. Madrid, España. 1952

martes, diciembre 27, 2011

Canción



En mi verso de miel
 he cantado la hiel de la ausencia.
¡Oh ardid de la crüel que secó mi existencia!

En rubio hilo de oro
engarzo el verso ahora, labrado con primor;
y con vigor tranquilo canto cosas de amor.

Jardines perfumados de rosas
y gacelas de ojos negros, y undosas
sedas de las gacelas.

La crüel fue jardín de mi pasión. Su rostro,
rosas de ese jardín, y las combas nerviosas
de sus senos,
 sus deleitosas peras, sus granadas sabrosas.
Sus formas de jazmín eran panales llenos.
De hoy más quiero vivir entre vírgenes tiernas,
mirar la móvil gracia de sus piernas,
flexibles como ramas de frescor matinal;
vivir entre beldades
intactas como perlas que no tiñó el coral.
Al son de unos suaves laúdes, pronto el labio
a la colmada copa da el escanciados;
y olvidar el dolor, tendido en las praderas
 morosas,
 entre rosas
de negligente olor. 
Y aspirar los sutiles aromas de la carne fugaz;
 saborear la esquiva saliva de los labios en flor
con besos
de mimo ardiente y puro
prefiriendo los gruesos
labios, los de color oscuro.
 Y mis ojos cansados reposarán en su mirar;
y en su jardín sin par
la aurora
no hallará sentados junto al agua canora
que fluye sin cesar.


Guillermo Valencia.


Obras poéticas completas. Catay. Temas árabes. Ed. Aguilar. 2ª. Ed. Madrid, España. 1952



viernes, diciembre 23, 2011

Nocturno




Indolente, el laúd en la mano,
descorrió la cortina de perlas
para hacer que inundara su alcoba
el perfume de la primavera;
mas la luna miróla al punto
sólo el tedio colóse por ella.
Y evocó la dulzura ya ida
 –contra el brazo la fina cabeza–
de un jardín azuloso de luna
donde oyó de su amor las promesas.

Wan Thacng Ling

Traducción Guillermo Valencia
Guillermo Valencia. Obras poéticas completas. Ed. Aguilar. Madrid. España. 1952

sábado, diciembre 17, 2011

Cálculo de variables durante el desayuno



Si te fueras, yo sé lo que sería
noche en vela escuchando los crujidos
de la casa; los libros y los platos
ordenados, sin uso; la mañana
del domingo vacía: cada lunes
igual que cada jueves.
Si te quedas, no sé lo que será,
pero vale la pena averiguarlo;
seguro que será como es ahora:
noche clara mirando tu murmullo,
todo fuera de sitio, los zapatos
perdidos en la sala y, cada día,
la sorpresa metódica de verte.


José Carlos Rosales

       
           De Poemas a Milena
                   (Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego, 2010), editado por Pre-Textos

José Carlos Rosales.
Poeta español, Granada, 1952.
Ha publicado los siguientes libros de poemas: El buzo incorregible (Granada, Corimbo, 1988; Granada, El
maillot amarillo, 1996), El precio de los días (Sevilla, Renacimiento, 1991), La nieve blanca (Valencia, Pre
Textos, 1995), El horizonte (Madrid, Huerga y Fierro, 2003), El desierto, la arena (Sevilla, Vandalia, 2006),
Libro de faros (Málaga, Puerta del Mar, 2008; antología poética y estudio preliminar sobre la figura del faro en
la literatura hispánica) y el cuaderno Dosmovimientos (Málaga,Centro Generación del 27, 2009).
Doctor en Filología Hispánica. Actualmente reside en su ciudad natal.

viernes, diciembre 09, 2011

El arte de la anémona



No piensa en ningún príncipe la princesa.
El sol se ha alzado por el oeste y se cierran todas las llagas.
Arte de la anémona: errar y translucir la mímesis,
un fácil y hostil reconocerse.
En mi expedicionario corazón no tengo almena.
Ni veredas, ni ruinas que acariciarme.
Pero hoy el sol se ha alzado por el oeste 
y yo cuento de memoria los trazos del paraje.
Nada hay en mí que no vaya a presentir cuando me ocupe.
Soplo anterior a todo y nunca antes.
Galería de Damas: se suicida esa imagen.
Todo lo que pudiera mi cabeza saber de mí.
Conjuga ese verbo intransitivo; transita sin pies por esta onda.
Presagia esta anémona: abrirse a cada brisa
inédita a la vez y parte de mi piel.
Que cada esforzadamente trepada certeza se me mate.
Que me sorprenda lo oscuro.
El inevitable misterio de su anémona.
La sangre ya velada en nuestros pulsos.

Yolanda Castaño



Yolanda Castaño Pereira nació en 1977 en Santiago de Compostela.
La joven poeta ha conseguido romper la barrera entre la palabra escrita y otros lenguajes audiovisuales. El periódico El País, en un reportaje de 2006 donde se resaltaba la figura de aquellos poetas que han sabido enganchar con sus libros a un público joven, la situaba de lleno en el panorama general de la poesía española, codeándose con escritores ya consagrados como Ángel González, Carlos Marzal o Luís García Montero. Cataño, sin embargo, se muestra identificada con su propia realidad generacional. En el reportaje, reivindica precisamente el status de la mujer en la poesía: “A veces sí que me apetece aportar mi visión de mujer en una relación amorosa o sexual, que será siempre diferente a la de un hombre; pero no por ello hemos de hacer una literatura aparte, un gueto. La mujer en la poesía amorosa ha sido siempre un objeto pensado, y ahora las mujeres hemos pasado a ser sujetos pensante”. Su obra poética conecta a la perfección con estas palabras. La poesía de Yolanda Castaño se ha convertido en una referencia obligada, y en su voz ya se divisa una voluntad renovadora que, con toda seguridad, dará que hablar en los próximos años.

http://www.rengloneszurdos.com/2011/03/yolanda-castano.html
07:13 a.m. 21/06/2011



Canto hondo



Esa guitarra
inerme
transida
dolorosa
que sabe
de silencios
quiere
darse

Quiere
esa mano
que la busca
con pasión
caliente

Guitarra
arco de carne
boca fresca

Rodolfo Alonso




Alonso, Rodolfo
(Buenos Aires, Argenitina, 1934). Algunos de sus 

libros publicados: Salud o nada (1954), Buenos 

Vientos (1956), El músico en la máquina (1958), 

Palabras (1965), Hago el amor (1969), las hojas 

cantan con el viento (1984), el fondo del asunto 

(1989) y 70 poemas de 35 años (1993)

lunes, diciembre 05, 2011

Para Curarte de desamor



Ya estás libre, ya nadie te retiene.
Puedes viajar a ver bellos paisajes.
Por las nubes el río, por encima la luna.
Soltar amarras, ir a la deriva.
Tocar laúd en templos de antiguas dinastías.
Recitar tus poemas en kioscos de jardines.
Hacer tu compañía con bosques de bambúes.
Amistarte con rocas en fuertes precipicios.
Que tu salud sea cosa de alondras y gorriones;
Olvida plata y oro, deja las ambiciones.
En primavera pon vino verde en tu copa:
La luna vendrá en quieta visita a tu ventana
Da una vuelta al estanque claro, gózalo,
Confunde tus horquillas con reflejos del agua,
Y quédate en la cama con libros a tu lado
demasiado feliz para arreglarte el pelo.

YuXuanji

Yu Xuanji (844-871)
Poeta, cortesana, monja de Chang’an. Muy poco se sabe de su vida. Sobreviven 49 poemas.

Traducida por el poeta Rodrigo Escobar Holguín

viernes, diciembre 02, 2011

Cenizas



Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
 y sonreir.

Hemos creado el sermón
 del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.

Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de las estrellas,
frases como olas,
frases como alas.

Hemos inventado nuevos nombres
 para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles caminos…


 Alejandra Pizarnik

miércoles, noviembre 30, 2011

Siete vidas


Siete vidas tengo, tengo siete vidas.
Siete vidas de oro; bellas y floridas.
Cabeza cortada, cabeza repuesta:
Mi espíritu-árbol retoña en la siesta.


Dragón purpurado de garras floridas,
siete vidas tengo, tengo siete vidas.
Gigantes y enanos: cortad mis cabezas,
crecerán porfiadas como las malezas.


Siete vidas tengo, tengo siete vidas,
siete vidas de oro bellas y floridas 
que hierros fatigan y mellan espadas,
mas serán un día por siempre taladas.


Secará las siete cabezas floridas,
príncipe que espero. Sin abracadabras,
el dragón alado perderá las vidas
bajo el tenue filo de dulces palabras. 

Alfonsina Storni

miércoles, noviembre 09, 2011

El jefe de la estación de trenes en su vejez, pasa revista a sus novias difuntas



Pasó la vida sin verme enamorado
de todas las muchachas. Las quería
corriendo tras el canto de los grillos,
excitadas y trémulas, perdidas
en la luz del rayo verde que rocía
mis mejores ensueños. Ya pasaron
y me dieron sus ojos para verlas
todos los días y todas las noches
desde la casa azul de mi deseo.
Aquí no duermo más. Siempre despierto
las oigo ir y venir como a la lluvia
en las selvas del trópico. Muy lejos,
el pito del tren me vuelve a mis faenas.
Sin embargo las amo, bellas todas,
y no pienso dejarlas, vivo o muerto,
irse sin mí, llevando el pensamiento
de respirar el aire que las viste.

Corran, ríanse, canten, busquen grillos.
Con sus ojos las veo. Con mis ojos
las veré irse, como a la primavera,
cuando vuelve al infierno. Tropezando
con topos, con hormigas, con mis huesos,
algún día vendrán, aquí, conmigo,
a descifrar la música y los sueños
del agua que corre bajo la tierra.

domingo, noviembre 06, 2011

Ama, amor



Ama, amor
mientras yo estoy lejos.
Dentro de mí sostengo tu rostro inigualable
y le doy eternidad.
Creces en mí. No cambias.
Sólo el amor da el rostro de lo eterno.
Besa otras bocas
tan bellas como la mía
mientras estoy lejos.
No dejes que el tiempo
torne de agua tu mirada de animal
y seque tu belleza y ponga puntos blancos
en tu crin dorada y vuelva de paja
tus cabellos como los locos.
Ámame, amor
en otras
mientras estoy lejos.
No sea que se te olvide
el ejercicio de dar.


Raquel Jodorowsky




viernes, noviembre 04, 2011

El aventurero




   He pagado mis deudas, he cortado mis ataderas, las 
puertas de mi casa están 
abiertas, he olvidado mis amores: ¡soy libre, y me 
voy por el ancho mundo!


   En cuclillas, agrupados en su rincón, los otros 
tejen la tela gris de sus vidas, 
o cuentan su oro entre el polvo, o beben su triste 
vino, o cantan lánguidas 
canciones: y me llaman para que regrese a su lado.


   Pero yo he forjado mi espada y he vestido mi 
armadura, y mi caballo piafa de impaciencia.
   ¡Soy libre, es la mañana y parto a conquistar mi reino.

Rabindranath Tagore

jueves, noviembre 03, 2011

El poeta pide a su amor que le escriba




Amor de mis entrañas, viva muerte, 
 en vano espero tu palabra escrita
 y pienso, con la flor que se marchita,
  que si vivo sin mí quiero perderte.  


 El aire es inmortal, la piedra inerte
  ni conoce la sombra ni la evita. 
 Corazón interior no necesita  
la miel helada que la luna vierte.  


  Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
  tigre y paloma, sobre tu cintura
  en duelo de mordiscos y azucenas. 


  Llena, pues, de palabras mi locura
  o déjame vivir en mi serena
 noche del alma para siempre oscura.




Federico García Lorca

sábado, octubre 29, 2011

El río




   Cae el día. La luz cede ante el pecho de la
sombra. Es tiempo de que vaya
al río para llenar mi cántaro.
   El rumor del agua me llama por el aire como una
fresca voz aleteante.

Iré al río por el crepúsculo melancólico. El viento
se levanta, único pasajero
por el camino solitario. Un largo estremecimiento se
desliza sobre el agua.

   Voy hacia el río y no sé si llegaré. Tampoco sé si
volveré. Me invade una vaga
ansiedad... Quizá tenga de pronto un encuentro
imprevisto...  A lo lejos,
en su barca, un hombre desconocido toca su laúd.

Rabindranath Tagore

viernes, octubre 28, 2011

Beppo



El gato blanco y célibe se mira 
en la lúcida luna del espejo 
y no puede saber que esa blancura 
y esos ojos de oro que no ha visto 
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa 
es apenas un sueño del espejo? 
Me digo que esos gatos armoniosos 
el de cristal y el de caliente sangre, 
son simulacros que concede el tiempo 
un arquetipo eterno. Así lo afirma, 
sombra también, Plotino en las Ennéadas. 

¿De qué Adán anterior al paraíso, 
de qué divinidad indescifrable 
somos los hombres un espejo roto?


Jorge Luis Borges
 'La cifra' de 1981

Jorge Luis Borges

jueves, octubre 27, 2011

Noche del amor insomne



Tu voz regó la duna de mi pecho 
en la dulce cabina de madera. 
Por el sur de mis pies fue primavera 
y al norte de mi frente flor de helecho.

Pino de luz por el espacio estrecho 
cantó sin alborada y sementera 
y mi llanto prendió por vez primera 
coronas de esperanza por el techo.

Dulce y lejana voz por mí vertida. 
Dulce y lejana voz por mí gustada. 
Lejana y dulce voz amortecida.

Lejana como oscura corza herida. 
Dulce como un sollozo en la nevada. 
¡Lejana y dulce en tuétano metida!



jueves, octubre 20, 2011

¿Por qué habla tanto la primavera en sus primeras incursiones?


La primavera quiere decirnos su secreto.
Me dijo hace tres noches: "El camino es llegar.
Marcho tras el invierno desde el primer día.
Enemigos no somos pero su estela amarga
degüella petirrojos, envenena las pláticas
del hospital de campo, vende luz con gusanos.
A los niños les rompe las tablas de sumar
corderos en la noche. Para las arboledas
dispone un mico blanco." Demasiado de prisa
se irá la primavera. Lo que pudiste oír
consérvalo en tus ojos. Y si un día la muerte
te seduce, comienza, como un naturalista
a ordenar la ebriedad de Dios en tu cabeza.


Ernesto Lumbreras



miércoles, octubre 19, 2011

La amada indefinible


No podría encontrar la verdadera
palabra que trazara tu figura.
Y a veces le pregunto a mi amargura:
¿Cómo era, Dios mío, cómo era?

¿Era un ángel que vino en primavera
en forma de azucena que perdura?
¿Un poco de candor entre la impura
materia terrenal, perecedera?

Mas por mucho que quiero, no defino
su encanto inmaterial, ese secreto
que encierra su mirar esmeraldino:

Y la llamo Azucena, Estrella, Rosa,
sin que en ningún vocablo halle completo
el perfume de su alma misteriosa.

Jorge Montoya Toro

jueves, octubre 13, 2011

Poesía tal vez



La poesía no es necesaria salvo para quien la escribe.
Forma parte de la inutilidad, como el amor.
Oscar Wilde

No dejéis morir a los viejos profetas...
José Ángel Valente

Intimidad compartible
adentro

mientras, afuera humo medios / ruido y garrote sangre armas / 

preces y guerras polvo y paja / serrín y deshechos

mientras, adentro
silencio
impudicia
y sobre todo verdad
cárcel, al fin

después
no sé, no lo sabré,
o quizá es que me niego
a reconocer la esterilidad.

Xoan Leiceaga Baltar



martes, octubre 11, 2011

Primavera


Las flores de la primavera salen, 
como el apasionado dolor del amor no dicho; 
y con su aliento, vuelve el recuerdo de mis canciones 
antiguas.

Mi corazón, de improviso, se ha vestido de hojas verdes de deseo. 

No vino mi amor, pero su contacto está en mi cuerpo 
y su voz me llega a través de los campos fragantes.

Su mirar está en la triste profundidad del cielo, pero

¿dónde están sus ojos? Sus besos zigzaguean por el aire,
pero sus labios, ¿dónde están?

Rabindranath Tagore

viernes, octubre 07, 2011

Toco tu boca



Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.    

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Capítulo 7, Rayuela, Julio Cortázar

lunes, octubre 03, 2011

Días y noches te he buscado

               
Días y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde cantas
Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo
Te has perdido entre las lágrimas.

Noches y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
porque yo sé que estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto
Y de mendigo oscuro lo haces rey coronado por tu mano.

Vicente Huidobro

Este poema para Ilona y tantos músicos ambulantes... 
La caminante


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domingo, septiembre 25, 2011

En el límite de la mañana




   Hemos llegado al límite del invierno.
   Desde aquí vemos ya a la primavera tendida en el
campo. Vuelven los colores tras
un largo asueto. Y la luna se asoma en un claro
balcón. ¡Oh alma mía!
   Mira el pequeño río azul que nos separa de la
estación dichosa. Respira el dulce viento
que viene de la lejanía inaugurando las flores a su
paso. Mira el puentecillo delgado como
un suspiro, que hemos de atravesar esta noche. Mira
el mañana a los ojos, ¡oh, alma mía!
   Deja de este lado del río tu pálida sonrisa y tu
mirada triste. Deja las palabras cansadas y
las antiguas canciones. Despójate del pasado como de
una vieja túnica. Entonemos los
cantos que despiertan el porvenir. Y corramos
enlazados a cruzar el puente que nos
separa del mañana florido y encantado. Alma mía, ¡oh
alma mía!


Rabindranath Tagore



martes, septiembre 20, 2011

Mujeres


decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12397 
mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres  ejemplo: 

yacíamos en un lecho de amor 
ella era un alba de algas fosforescentes  
cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban


recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de agadir
parecía una constelación en la tierra
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha

como el sol que se ponía en su voz
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno
y cuando se dio vuelta
su nuca era el plan económico
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la                                                                        
                                                                                                        dictadura militar
nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer
yo estaba ligeramente desconcertado
una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus
                                                                         ojos desiertos un camello

a veces
esa mujer era la banda municipal de mi pueblo
tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar
y los demás desafinaban con él
esa mujer tenía la memoria desafinada

usté podía amarla hasta el delirio
hacerle crecer días del sexo tembloroso
hacerla volar como pajarito de sábana
al día siguiente se despertaba hablando de malevich

la memoria le andaba como un reloj con rabia
a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser
                                                                                                                   ellaba mucho esa mujer y
la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres
y era una banda municipal desafinada
yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo

yo  compañeros  una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos
monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer

callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo 
  menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde



Juan Gelman




Reseña biográfica

Poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1930.
Hijo de inmigrantes rusos, se inició en la poesía desde muy pequeño, orientado por su hermano Boris quien fue
un lector compulsivo. Abandonó su carrera de Química para dedicarse por completo al destino de las letras.
Salió de Argentina en 1976 durante la dictadura militar y vivió en el exilio en México, donde decidió fijar la residencia
en forma definitiva.
De su obra poética se destacan las siguientes publicaciones:«Violín y otras cuestiones» en 1956, «En el juego en que andamos»
en 1959,   «Gotán» en 1962, «Los poemas de Sidney West» en 1969,  «Fábulas» en 1970, «Salarios del impío» en 1993,
«Sombra de vuelta y de ida» en 1997, «Incompletamente» en 1997  y «Salarios del impío y otros poemas» en 1998.
En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Poesía en Argentina, el premio Juan Rulfo en el año 2000,  en 2004 el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde,en 2005 los premios Iberoamericano Pablo Neruda y Reina Sofía de Poesía,
y en el año 2007 el Premio Cervantes.


Un video con la voz de Gelman diciendo el poema 


                 


miércoles, septiembre 14, 2011

El poeta habla por teléfono con el amor



Tu voz regó la duna de mi pecho
en la dulce cabina de madera.
Por el sur de mis pies fue primavera
y al norte de mi frente flor de helecho.

Pino de luz por el espacio estrecho 
cantó sin alborada y sementera 
y mi llanto prendió por vez primera 
coronas de esperanza por el techo.


Dulce y lejana voz por mí vertida. 
Dulce y lejana voz por mí gustada. 
Lejana y dulce voz amortecida.

Lejana como oscura corza herida. 

Dulce como un sollozo en la nevada. 
¡Lejana y dulce en tuétano metida!


                                         Federico García Lorca






martes, septiembre 13, 2011

La carta




1. Al despertar encontraba su mensaje en la mano de
la mañana.
    Como no aprendí a leer no sé lo que me diría.
    Siga el sabio entre sus libros. Nada le
preguntaré.
    Y, ¿acaso el sabio podría comprenderlo?

2. Llevaré la carta a mi frente y luego la apretaré
contra mi corazón.

    Cuando llegue la noche y asomen las estrellas una
a una, la abriré
sobre mis rodillas, la miraré, cerraré los ojos y me
quedaré silencioso.

   Las hojas, entre luna y secreteo, me la leerán con
su fina voz; el río pasará
tarareando la letra de mi carta; y las siete
estrellas del conocimiento me la
cantarán por los cielos.

   Sin embargo, no encuentro exactamente lo que
busco; no comprendo bien
lo que quisiera aprender; pero este mensaje que no he
sabido descifrar me hace
dulce y alegre la jornada y mi pensamiento se ha
trocado en melodía.


Rabindranath Tagore


sábado, septiembre 10, 2011

Poema sufí


 Somos ladrones encantadores,
que robamos corazones,
y nunca desfallecemos,
porque somos los amigos del Uno.

El tiempo de los viejos sermones
ha pasado,
nosotros apuntamos directamente
al corazón.

Si la mente intenta
 entrar a hurtadillas
y tomar el mando,
nosotros le echamos el lazo
sin demora.

Convertimos el veneno
en medicina
y nuestras penas
en bendiciones.

Todo lo que nos era familiar,
a quienes amábamos
y a nosotros mismos,
tuvimos que dejarlo atrás.


Bendito sea el poema
que viene a través de mí,
pero no de mí,
porque el sonido
de mi propia música
ahogaría la canción de amor.


Mevlana Yalal ad din Rumi


Video

http://www.webislam.com/?idv=2452




07:26 p.m. 10/sep/2011

sábado, septiembre 03, 2011

Tiempo de vivir



El tiempo de vivir
es cuando todos los días
parecen domingos.
Un año
de trescientos sesenta y cinco
domingos
es como una pista de hielo
que es necesario recorrer
sin patines
Es fácil resbalar y caer.

                               Maruja Vieira


viernes, septiembre 02, 2011

Y te perdí mujer en el camino


Y te perdí mujer. En el camino
me prendiste una lámpara fragante,
entonces se aromaron y se hicieron divinos
todos estos cansancios humildes y constantes
No sé si apenas eras una leyenda o eras
un río que afluía para todo dolor
pero si fue leyenda para mi
enfloreciste aromas dentro de mi canción.

Hiciste un semillero de ilusiones
que vivió ingenuamente en mi tristeza.
Lentamente. Fue el jugo de rencores
echados sobre el jugo de rencores
sobre el manto de la ilusión ingenua.

En mi torre de odios tuviste una ventana
(Un vidrio ilusionado, transparente y gentil.)

Ya se quebró. Es inútil que te llame mi amada
porque, mujer, en una negrura te perdí.


                                                           Pablo Neruda


lunes, agosto 29, 2011

La ciudad

William Ospina en su libro La escuela de la noche (2008) en la página 50, escribe este texto como introducción al poema de Cavafis:


Allí habita la certeza que tuvo de que todas las ciudades
les dan lo mismo a sus hombres, de que la ciudad de la infancia, 
la del amor y la del sufrimiento, sigue con nosotros a donde vayamos.




Te dices: me marcharé a otra tierra, otro mar,
a una ciudad mucho más bella de lo que ésta pudo ser o anhelar...
Esta ciudad en donde cada paso aprieta el nudo corredizo,
un corazón en un cuerpo enterrado y polvoriento.
¿Cuánto tiempo tendré que quedarme confinado
En estos tristes arrabales del pensamiento más vulgar?
Dondequiera que miro se alzan las negras ruinas de mi vida.
Cuántos años he pasado aquí
derrochando, tirando, sin beneficio alguno...


Ni hay tierra nueva, amigo mío, ni mar nuevo,
pues la ciudad te seguirá,
por las mismas calles andarás interminablemente,
los mismos suburbios mentales van de la juventud a la vejez
y en la misma casa acabarás lleno de canas.
La ciudad es una jaula.

No hay otro lugar, siempre el mismo puerto terreno
y no hay barco que te arranque de ti mismo,
¡Ah! ¿No comprendes
que al arruinar tu vida entera en este sitio
la has malogrado en cualquier parte del mundo?

Cavafis










sábado, agosto 27, 2011

Este errante amor




Este errante amor
es la causa del dolor que me aflige.
Te has ido y me has dejado una doliente espina.
Me has cortejado y al partir,
hundiste como una raíz
tu ausencia en mi ser.
Arrojar una semilla para que florezca
y romper una promesa, llevan igual demora.
Amor errante
ya no te ausentes más.



Mira Bai. Siglo XVI, Rahasthan. Poeta mística, recibió el  afecto y la devoción de la gente que la seguía como su Maestra espiritual. Mira es el símbolo de la poesía que expresa la devoción absoluta y el amor total.


miércoles, agosto 24, 2011

Acta



En nombre de quienes lavan ropa ajena.
(y expulsan de la blancura la mugre ajena)
En nombre de quienes cuidan hijos ajenos
(y venden su fuerza de trabajo
en forma de amor maternal y humillaciones).
En nombre de quienes habitan en vivienda ajena
(que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel).
En nombre de quienes comen mendrugos ajenos
(y aún los mastican con sentimientos de ladrón).
En nombre de quienes viven en un país ajeno
(las casas y las fábricas y los comercios
y las calles y las ciudades y los pueblos
y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes
y son siempre de otros
y por eso está allí la policía y la guardia
cuidándolos contra nosotros).
En nombre de quienes lo único que tienen es
hambre explotación enfermedades
sol de justicia y de agua
persecuciones condenas
soledad abandono opresión muerte.
Yo acuso a la propiedad privada
de privarnos de todo.



Roque Dalton





martes, agosto 23, 2011

Descartes





Soy el único hombre en la tierra y acaso no
hay tierra ni hombre.
Acaso un dios me engaña.
Acaso un dios me ha condenado al tiempo,
esa larga ilusión.
Sueño la luna y sueño mis ojos que perciben
la luna.
He soñado la tarde y la mañana del primer
día.
He soñado a Cartago y a las legiones que
desolaron Cartago.
He soñado a Lucano.
He soñado la colina del Gólgota y las cruces
de Roma.
He soñado la geometría.
He soñado el punto, la línea, el plano y el
volumen.
He soñado el amarillo, el azul y el rojo.
He soñado mi enfermiza niñez.
He soñado los mapas y los reinos y aquel duelo del alba.
He soñado el inconcebible dolor.
He soñado mi espada.
He soñado a Elizabeth de Bohemia.
He soñado la duda y la certidumbre.
He soñado el día de ayer.
Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.
Acaso sueño haber soñado.
Siento un poco de frío, un poco de miedo.
Sobre el Danubio está la noche.
Seguiré soñado a Descartes y a la fe de sus
padres.


Jorge Luis Borges (1989) La Cifra