domingo, marzo 13, 2011

Encargo

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que      
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,      
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni      
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.      
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.      
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.      
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Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas      
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.      


Julio Cortázar

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