sábado, octubre 29, 2011

El río




   Cae el día. La luz cede ante el pecho de la
sombra. Es tiempo de que vaya
al río para llenar mi cántaro.
   El rumor del agua me llama por el aire como una
fresca voz aleteante.

Iré al río por el crepúsculo melancólico. El viento
se levanta, único pasajero
por el camino solitario. Un largo estremecimiento se
desliza sobre el agua.

   Voy hacia el río y no sé si llegaré. Tampoco sé si
volveré. Me invade una vaga
ansiedad... Quizá tenga de pronto un encuentro
imprevisto...  A lo lejos,
en su barca, un hombre desconocido toca su laúd.

Rabindranath Tagore

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